El batacazo del Porto y el nacimiento de “The Special One”

Tenía la capacidad, las ganas y la convicción de que podía hacer algo grande, solo le faltaba encontrar el equipo adecuado. Un joven Mourinho (39 años) necesitaba un club con el que triunfar y el Porto un técnico que le devolviera el poderío que había perdido en los últimos años.

Así arribó a Oporto en el 2002 luego de dirigir al Benfica y al Leiria. Luego de un primer año de transición y preparación en el que finalizaron en la tercera ubicación, comenzaron la siguiente temporada adaptados y con un nuevo desafío: la Europa League.

Lo que logró el equipo de Mourinho en su segunda temporada fue un preludio de lo que sucedería un año después. Las bases del equipo estaban consolidadas y la idea de juego establecida: un bloque sólido basado en una estrategia de contrataque.

El equipo tenía las cualidades que necesitaba el técnico portugués. Contaba con una defensa sólida y con experiencia comenzando con Vítor Baía en el arquero que venía de atajar en Barcelona y con una solvente dupla defensiva como Jorge Costa y Ricardo Carvalho, los laterales de respaldo alternaban veteranía con Nuno Valente por izquierda y juventud y frescura con Paulo Ferreira por derecha. Un orden defensivo que hacía inquebrantable a la línea de atrás.

El mediocampo era puro trabajo y sacrificio: Costinha, Alenichev y Maniche hacían las tareas defensivas en mitad de cancha para recuperar el balón y conectar con la mente creativa del equipo: Deco. El volante portugués era el que generaba y conectaba el mediocampo con los delanteros Capucho y Derlei, que convirtió 12 goles en los 13 encuentros que disputaron en Europa League.

Con una 3 a 2 en la final ante Celtic, el Porto comenzaba a traspasar las fronteras portuguesas y hacerse conocido en todo el mundo. La tarea más difícil para Mourinho en la siguiente temporada fue mantener a los jugadores que comenzaban a recibir ofertas de las ligas más importantes de Europa. Y quedarse tuvo su recompensa.

Campeones en Portugal, obtuvieron una plaza directa a la Champions League. Y además de mantener la base, trajeron a Bosingwa, a Pedro Mendes para el mediocampo, al brasilero Carlos Alberto y al sudafricano McCarthy.

Repetir el campeonato local era el objetivo más viable, el otro, soñar con la Champions. El grupo del Porto no era fácil pero tampoco imposible: Real Madrid, Olympique de Marsella y Partizán. Con el club “Merengue” como favorito, el segundo puesto sería una disputa entre portugueses y franceses.

El inicio del equipo de Mourinho no fue el esperado, empate en Serbia y derrota de local ante “Los Galácticos”. Luego de esa caída no volvería a perder en todo el campeonato. La hazaña comenzaba con un 3 – 2 en Francia y un 1 a 0 en casa contra el mismo rival, una nueva victoria, esta vez ante Partizán por 2 a 1 y una igualdad 1 a 1 en el Bernabéu.

Finalizó en segundo lugar con once puntos, clasificando a octavos donde enfrentaría a una duro rival: Manchester United. A pesar de arrancar perdiendo en su estadio, el sudafricano McCarthy se encargaría de dar vuelta el encuentro con un doblete ganando por 2 a 1 el partido de ida. En Old Trafford el United ganaba 1 a 0 hasta el minuto 90 que llegó el gol milagroso de Costinha para clasificar a cuartos de final.

En la siguiente fase el Porto encaminaba su pase a semis en la ida tras ganar en su casa por 2 – 0 ante Lyon. En Francia con un doblete de Maniche igualaron 2 a 2 y pasaron a semifinales frente a una Deportivo la Coruña que venía de hacer historia goleando 4 al Milan.

Quizás la fase más reñida que tuvo que enfrentar el equipo de Mourinho igualando 0 a 0 en el do Dragão y en España se definió por un gol de penal de Darlei en el complemento del partido.

Así llegaba el Porto a una sorprendente final frente al Mónaco que había eliminado a los favoritos Chelsea y Real Madrid. Pero el equipo dirigido por Mourinho había instalado su identidad en la Champions. Una idea clara basada en el juego defensivo y en el contraataque en un plantel que no tenía estrellas internacionales, se jugaba en equipo de forma solidaria.

Y todo el potencial lo demostraron en la final goleando 3 a 0 al club francés, coronando una era irrepetible para el equipo portugués. Desde 1995 hasta la actualidad el Porto es el único equipo en salir campeón que no pertenece a las cuatro ligas más importantes de Europa (Alemania, España, Inglaterra e Italia).

El resto es historia. Mourinho comenzaba a darle vida a su apodo: “The Special One”. Se iría al Chelsea, acompañado por Carvalho, Paulo Ferreira y Bosingwa, para ganar 3 Premier League y luego llegaría a Italia para conseguir la triple corona en 2010 con el Inter. Por su parte, Deco iría a Barcelona a mostrar toda su magia consiguiendo una nueva Champions League.

Además, la mayoría de esos futbolistas eran portugueses y fueron parte de la selección que logró el subcampeonato de la Eurocopa del 2004 y el cuarto lugar del Mundial disputado en Alemania 2006.

The Special One ya estaba en el plano europeo y nada lo detendría para convertirse en un director técnico histórico y uno de los mejores de la década y de la historia del fútbol. Mientras que el porto no ha podido volver a repetir la historia y si bien se mantiene en lo alto del fútbol portugués, no ha logrado hacer lo mismo a nivel internacional.

FOTO: GOAL

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