De campeones del mundo a eliminados en fase de grupos

Si a cualquier selección le dan la opción de ganar la Copa del Mundo pero en el siguiente mundial quedar eliminado en primera ronda, lo firmaría de inmediato. Sin embargo, cuando esto sucede sorprende y hasta es difícil de explicarlo.

La última vez que vivimos esta situación fue en Rusia 2018, lo recordarán, la poderosa Alemania campeona en Brasil quedó eliminada tras no superar una fase de grupos bastante sencilla que compartía con Suecia, México y Corea del Sur.

No obstante, esto viene sucediendo en los últimos tres mundiales y es la sexta ocasión en la que una selección sufre esta “maldición”, como algunos expertos se han atrevido a calificarla.

Italia campeón en 2006 se fue rápido en Sudáfrica 2010 y lo mismo le sucedió a España que ganó el mundial en África y en Brasil no superó la primera ronda.

Pero antes, viajemos al primer antecedente de este extraño caso: Inglaterra 1966. Brasil no solo había conseguido el título en Chile cuatro años antes, sino que también lo habían ganado en Suecia en 1958. Las expectativas eran enormes y los sudamericanos se hacían ilusiones con obtener el tricampeonato, pero el sueño se hizo polvo. Se fueron eliminados tras no superar el Grupo C plagado de europeos: Portugal, Hungría y Bulgaria.

La segunda selección en ser parte de esta desafortunada lista, es la Alemania Federal de 1978 tras no superar en primera ronda a Italia, Austria y Holanda, luego de conseguir el campeonato en su casa en 1974.

Avanzamos al Siglo XXI para encontrar a la siguiente víctima: la Selección Francesa de Zidane, Henry, Vieira y compañía. Tras conseguir el primer mundial en su casa goleando a Brasil 3 a 0 en la final, “Les Blues” llegaron a Corea – Japón en 2002 con el anhelo de seguir haciendo historia. Pero este sueño se esfumó rápido: perdió con Senegal y Dinamarca y empató con Uruguay. Un punto y a casa.

 Así llegamos a la última década, con tres selecciones europeas que sufrieron el mismo debacle. Primero Italia campeona en 2006 regresaría pronto de Sudáfrica con dos empates y una derrota. España lograría en el continente africano su primer y único título mundial y la ilusión del bicampeonato desaparecería tras una contundente derrota por 5 a 1 frente a Holanda y un sorprendente 2 a 0 en contra, ante Chile. Mismo destino sufrió Alemania en Rusia con llamativas caídas ante México y Corea del Sur.

En cuatro de los últimos cinco mundiales vivimos esta situación. No hay explicaciones exactas del por qué, simplemente porque es fútbol. Y ya estamos acostumbrados a que el deporte rey nos sorprenda.

Aún así se puede enumerar una serie de motivos que pueden influenciar en los rendimientos de estos conjuntos nacionales.

Si bien la base de futbolistas de un mundial a otro suele ser la misma, una selección puede sufrir bajas importantes que no logren reemplazar con las nuevas promesas, como sucedió con Italia que en Sudáfrica no pudo contar con la dupla central compuesta por Matterazzi y Nesta, o los mediapuntas y delanteros Totti, Del Piero, Inzaghi y Toni. Lo mismo le sucedió a Alemania con el capitán Lahm, el máximo goleador en la historia de los mundiales, Miroslav Klose y el referente del mediocampo, Bastian Schweinsteiger.

Otro aspecto fundamental es que la mayoría de estas selecciones han visto como los clubes de sus ligas dejaron de contar con jugadores nacionales y prefieren a los sudamericanos, africanos y de otros países europeos, generando menor posibilidades de desarrollo para los futbolistas locales.

A estos dos ejes centrales, se le suman la presión, los cambios tácticos y dirigenciales y que las diferencias entre equipos ha disminuido, y selecciones que no tienen un recorrido largo en ser candidatas llegan a instancias finales como sucedió con Croacia y Bélgica en la última Copa del Mundo.

Habrá que esperar más de dos años para saber el futuro que le depara a Francia, si sufre las mismas consecuencias que sus compatriotas en 2002. A priori será uno de los favoritos con una plantilla con muchas promesas que ya son realidad y con jugadores potenciales para seguir siendo de las mejores selecciones del mundo como Mbappé (21), Pogba (27), Ndombélé (23), Coman (23), L. Hernández (24), Kimpembe (24), entre otros.

Cada país, cada dirigencia, es un mundo, y tampoco es ningún secreto que para lograr un proyecto y una idea de juego sólida es necesario que se apoye a los jugadores nacionales en cada liga y se forme una base con identidad propia desde las categorías inferiores.

Los mundiales seguirán transcurriendo y las sorpresas continuarán estando al acecho. Este caso, de campeones del mundo a eliminados en fase de grupos, no deja de llamar la atención ya que cuatro de los seis ocurrieron en los últimos 20 años. Será labor de cada federación analizar su situación y qué cambios realizar para evitar que vuelva a suceder. Mientras tanto, seguiremos disfrutando de cada copa del mundo, apostando por los favoritos y arengando a las selecciones menos favorecidas.

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