Editorial

El fútbol es pasión. Alegría. Un sinfín de emociones expresadas en 90 minutos, o más. Es un sentimiento transmitido de generación en generación. Un abrazo de gol con un desconocido en medio de la tribuna. Juntarse con tus amigos a comer una picada mientras ves a tu equipo favorito. Esperar al viejo para ir juntos a la cancha a ver al amor de sus vidas.

El fútbol es pasión. Alegría. Un sinfín de emociones expresadas en 90 minutos, o más. Es un sentimiento transmitido de generación en generación. Un abrazo de gol con un desconocido en medio de la tribuna. Juntarse con tus amigos a comer una picada mientras ves a tu equipo favorito. Esperar al viejo para ir juntos a la cancha a ver al amor de sus vidas.

El fútbol son 22 profesionales deleitándonos en Old Trafford, San Ciro o el Camp Nou. Y también son diez soñadores dejando la vida en el potrero del barrio. El fútbol es ese gol en la última jugada que te da el campeonato, y esa volea al ángulo que te manda al descenso. Es ese niño que soñó en el patio de su casa y hoy lleva la camiseta de su país en el mundial. Y es ese televisor que quedó congelado en el fatídico penal que dejó afuera a tu equipo.

Pero el fútbol también es poder. Es dinero. Es negocio. El fútbol son esas manos poderosas que mueven los dedos como les conviene mientras llenan sus bolsillos. El fútbol es arreglos, sobornos y trampas. Es misterio, corrupción, intereses económicos y políticos. Son gestiones mediocres y acciones fraudulentas.

El fútbol es cara y es cruz, es blanco y también negro (con toda su escala de grises), es una de las industrias (legales) que más dinero mueve en todo el mundo.

Podes elegir quedarte con la parte más bonita, las ilusiones y los sueños cumplidos. O preferir centrarte en la corrupción y los presupuestos desorbitados que manejan los clubes más importantes. El fútbol, el deporte rey, es un todo. Y nosotros queremos contarte lo bueno y lo malo, por eso elegimos la Opción Fútbol.